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Segunda Oportunidad para autónomos con el negocio cerrado

Es el caso más frecuente en nuestro despacho. El negocio no salió, se cerró la persiana, y la deuda se quedó. Con una diferencia crucial respecto a una sociedad: el autónomo responde con su patrimonio personal, así que la deuda del negocio le persigue a él.

El problema de fondo: la responsabilidad personal

Cuando una sociedad limitada quiebra, la responsabilidad se limita en principio al patrimonio de la sociedad. Cuando quien fracasa es un autónomo, no hay separación: responde con todo lo que tiene y lo que tendrá. Por eso hay personas que quince años después de cerrar un negocio siguen arrastrando embargos en su nómina.

Y hay una variante todavía más dura: el empresario que constituyó una sociedad pero avaló personalmente los préstamos, el alquiler del local o las líneas con proveedores. La sociedad desapareció, pero los avales siguen vivos y apuntan directamente a su patrimonio.

Qué deudas suelen acumularse

La buena noticia: la mayoría de estas deudas —préstamos, avales, proveedores, alquileres, tarjetas— son exonerables con carácter general. La parte con Hacienda y Seguridad Social tiene un límite de exoneración, pero suele ser la porción menor del total.

¿Fracasar es incompatible con la buena fe?

No. Esta es una idea que causa mucho daño. La ley no exige que tu negocio fuera un éxito ni que no cometieras errores de gestión. Que un negocio no funcione no te convierte en deudor de mala fe.

Las causas de exclusión son concretas y tasadas: condenas por determinados delitos económicos, declaración de culpabilidad en el concurso, ocultación de información al juzgado, sanciones tributarias muy graves en ciertos supuestos. Una crisis, una pandemia, un cliente que no pagó o un local mal elegido no están en esa lista.

Casos que vemos con frecuencia

  • Hostelería que cerró tras la pandemia con avales del local y préstamo ICO pendiente
  • Pequeño comercio ahogado por el alquiler y la caída de ventas
  • Autónomos de la construcción con impagos en cadena de sus clientes
  • Empresarios que avalaron la sociedad familiar y arrastran la deuda tras su cierre

¿Puedo seguir siendo autónomo después?

La exoneración no te inhabilita para trabajar. De hecho, el sentido de la norma es justamente el contrario: que quien emprendió y fracasó pueda volver a la actividad económica sin cargar de por vida con el pasado. Muchos de nuestros clientes vuelven a trabajar por cuenta propia o ajena una vez cerrada su situación.

¿Y si aún no he cerrado?

Merece la pena consultar antes de tomar decisiones precipitadas. El momento en que se cierra, cómo se ordena la deuda y qué operaciones se hacen en los meses previos tienen consecuencias jurídicas. Vender bienes deprisa o pagar solo a algunos acreedores puede complicar seriamente un futuro concurso.

Si estás en ese punto, habla con un abogado antes de mover nada. Es el consejo más valioso que podemos darte.

¿Y en tu caso concreto?

Cada situación es distinta. Comprueba gratis en dos minutos si cumples los requisitos, o pídenos el estudio de viabilidad y te lo decimos por escrito.

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